{"id":87,"date":"2024-06-01T20:33:45","date_gmt":"2024-06-01T20:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/40930691.servicio-online.net\/test\/?page_id=87"},"modified":"2024-06-05T13:15:27","modified_gmt":"2024-06-05T13:15:27","slug":"sesion-1-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/axiologia.es\/?page_id=87","title":{"rendered":"Sesion 1-II"},"content":{"rendered":"<h2><em><strong><a href=\"https:\/\/axiologia.es\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-303\" src=\"https:\/\/axiologia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image002-1.jpg\" alt=\"\" width=\"63\" height=\"43\" \/><\/a>\u00a0 PRIMERA SESI\u00d3N <\/strong><\/em><em>&#8211;<\/em><em><strong> PARTE II<\/strong><\/em><\/h2>\n<p><em><strong>EL VALOR DE LA VERDAD<\/strong><\/em><em>. <\/em><\/p>\n<p><strong>El primero de los valores<\/strong>.<\/p>\n<p>Todo el mundo tiene en la cabeza una cierta idea de los valores. Si le pedimos que cite algunos, probablemente responder\u00e1: la libertad, la justicia, la belleza, etc. Si le preguntamos por una lista completa de los valores que \u00e9l estima tales, le pondremos en un apuro. A\u00f1adir\u00eda algunos nombres m\u00e1s a los anteriores como la gratitud, la compasi\u00f3n, etc., pero no podr\u00eda asegurar que est\u00e1n todos los valores que \u00e9l mismo admite. A\u00fan le pondr\u00edamos en mayor aprieto si le pidi\u00e9semos que ordenase jer\u00e1rquicamente los valores que el mismo cita.<\/p>\n<p>Saquemos pues la consecuencia de que, si bien todo el mundo suele hablar constantemente de valores, muy pocos tienen ideas precisas sobre Axiolog\u00eda, es decir, la ciencia de los valores. Pues <em>axios <\/em>en griego significa valor o valioso y logos significa ciencia. A veces se utiliza la expresi\u00f3n Filosof\u00eda de los valores en vez de Axiolog\u00eda.<\/p>\n<p><em>Parece razonable por tanto empezar la Axiolog\u00eda con la siguiente pregunta: dado que hay varios valores, y adem\u00e1s parecen estar en un determinado orden o jerarqu\u00eda, \u00bfpor d\u00f3nde empezamos? \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el primero de ellos? La respuesta es clara y terminante: hay que empezar por el Valor de la Verdad.<\/em><\/p>\n<p>En el Fausto de Goethe hay una escena en que Fausto y Mefist\u00f3feles charlan en el despacho del primero, en una imaginaria universidad medieval. El f\u00e1mulo anuncia: un estudiante desea hablar con el Dr. Fausto. Mefist\u00f3feles pide a su amigo catedr\u00e1tico: d\u00e9jame tus ropas acad\u00e9micas y as\u00ed me divertir\u00e9 un poco con el muchacho. Cuando entra el estudiante, el fingido Dr. Fausto le pregunta sobre el motivo de su visita. Amo apasionadamente la verdad y he venido a la universidad a buscarla; pero no s\u00e9 por d\u00f3nde empezar. Y Mefist\u00f3feles contesta: entonces ap\u00fantate en el <em>Collegium Logicum<\/em>; all\u00ed te ahormar\u00e1n (sic) el pensamiento, para que no divague por las nubes persiguiendo bagatelas.<\/p>\n<p>Este consejo, aunque venga del mism\u00edsimo demonio, no puede ser m\u00e1s certero. El primero de todos los valores es el Valor de la Verdad. Pues no hay que ir muy lejos para encontrar una verdad absoluta. El Valor de la Verdad lo encontramos en primer lugar en las leyes l\u00f3gicas que dominan el pensamiento y el lenguaje.<\/p>\n<p>Por desgracia, todo el mundo suele discurrir y hablar, o exponer alegremente sus opiniones o teor\u00edas, sin parar mientes en que es imposible pensar, y a\u00fan menos hablar o expresar nuestros pensamientos, sin someternos a las leyes de la L\u00f3gica. Ponemos todo el \u00e9nfasis en manifestar nuestro acuerdo o desacuerdo con lo que escuchamos o leemos, y no paramos mientes en el hecho previo de que, antes de estar de acuerdo o en desacuerdo con algo, hay que haber entendido lo que alguien ha dicho o escrito. Pues a lo que ahora nos referimos es al hecho portentoso de que, gracias al lenguaje, el pensamiento en la cabeza de una persona pase exactamente a la cabeza de otra.<\/p>\n<p>Si nos detenemos a reflexionar un momento sobre ello, es algo asombroso que yo pregunte en una ciudad desconocida \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la calle tal?, oiga las explicaciones que me dan, las siga puntualmente y al final encuentre la calle que buscaba. \u00bfC\u00f3mo es posible que la idea, o la informaci\u00f3n, que estaba encerrada en la cabeza de esa persona, pase a mi cabeza con total precisi\u00f3n y exactitud? La explicaci\u00f3n es que se han cumplido las leyes de L\u00f3gica. Se han cumplido tanto en el pensamiento del informador como en mi propio pensamiento. Y se han cumplido en el hecho del lenguaje, que es el veh\u00edculo que ha hecho pasar el pensamiento desde la cabeza del que habla a la cabeza del que escucha.<\/p>\n<p>Obviamente, en vez de cabeza debi\u00e9ramos escribir algo m\u00e1s adecuado como entendimiento, inteligencia, intelecto, raz\u00f3n o facultad de pensar. Pero cualquiera que sea el t\u00e9rmino elegido, lo decisivo es que el pensamiento, y su transmisi\u00f3n por medio del lenguaje, s\u00f3lo es posible gracias a que todos cumplimos, aunque no nos demos cuenta de ello, las leyes l\u00f3gicas. Si no fuera as\u00ed, no podr\u00edamos siquiera hablar; en rigor no podr\u00edamos ni siquiera pensar.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la primera aproximaci\u00f3n al Valor de la Verdad consiste en fijarnos en esta verdad de las leyes l\u00f3gicas, que todos acatamos y respetamos por el mero hecho de que se entiende lo que decimos, o nosotros entendemos a los dem\u00e1s. Sin duda la augusta palabra Verdad tiene otra acepci\u00f3n, que nos es m\u00e1s familiar. Al final de esta sesi\u00f3n llegar\u00e1 el momento de examinarla. Pero de momento, la Verdad de las leyes l\u00f3gicas, que son como son y no pueden ser de otra manera, y que se nos imponen so pena de renunciar a ser hombres que piensan, hablan o escuchan, escriben o leen, es lo primero que debe ocupar nuestra atenci\u00f3n. Por ah\u00ed debemos empezar, seg\u00fan el sabio consejo mefistof\u00e9lico.<\/p>\n<p>Y si rehusamos ese consejo, porque viene de personaje tan poco recomendable, recordemos la profunda frase de San Juan Evangelista: en el principio era el verbo. Ahora solemos decir en el principio era la palabra. Pero tanto el t\u00e9rmino latino verbo, como el castellano palabra, son muy pobres y hasta rid\u00edculos. Ocultan o deforman el significado profundo de la frase. San Juan se expres\u00f3 en griego: en el principio era el logos. El t\u00e9rmino empleado por San Juan -logos- expresa en toda su grandeza, sin minimizarlo o empobrecerlo, el hecho de que existen las leyes de L\u00f3gica y que ah\u00ed est\u00e1 el principio de todo pensamiento y luego de todo lenguaje. Ya dijimos que logos significa ciencia, pero tambi\u00e9n pensamiento en toda su generalidad.<\/p>\n<p>En efecto, puede darse pensamiento sin lenguaje. Fue famoso el caso de Helen Keller, ciega, sorda y muda. S\u00f3lo por el tacto empez\u00f3 a comunicarse con ella Ana Sullivan. Pero obviamente, antes de conocer a Ana, la portentosa mente de Helen, que lleg\u00f3 m\u00e1s tarde a hacer una carrera universitaria y dar conferencias, ya estaba funcionando. Pensaba, aunque no pudiera transmitir a nadie su pensamiento por medio del lenguaje. El t\u00e9rmino logos alude en primer lugar al pensamiento mismo y no al lenguaje, que viene despu\u00e9s. Aunque, por otra parte, las leyes de la l\u00f3gica las descubrimos en el lenguaje, que es a lo \u00fanico que tenemos acceso. Ana Sullivan s\u00f3lo pudo conectar con la mente pensante de Helen cuando en la mano de \u00e9sta empez\u00f3 a dar golpecitos que funcionaban como palabras<em>.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 es la L\u00f3gica?<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Todos los pueblos antiguos elaboraron las gram\u00e1ticas de sus respectivos lenguajes. La Gram\u00e1tica clasifica las palabras en substantivos, adjetivos, verbos, proposiciones, etc. Y relaciona unas palabras con otras, seg\u00fan reglas de concordancia entre substantivos y adjetivos, o de conjugaci\u00f3n de los verbos, etc. Pero fueron los griegos los primeros en darse cuenta de que, por debajo de la Gram\u00e1tica, exist\u00edan estructuras m\u00e1s b\u00e1sicas y fundamentales. Dieron el nombre de L\u00f3gica a estas leyes, que si no se cumplieran, har\u00edan imposible no s\u00f3lo el lenguaje sino hasta el mismo pensamiento.<\/p>\n<p>Muchas veces cometemos errores gramaticales que no impiden la comunicaci\u00f3n. Si digo ma\u00f1ana vengo cometo una incorrecci\u00f3n gramatical, pues ma\u00f1ana exige el uso del futuro. Lo exacto ser\u00eda ma\u00f1ana vendr\u00e9. Pero el que oye la frase incorrecta entiende exactamente el pensamiento del que la pronuncia. Ahora bien, los errores l\u00f3gicos son fatales. La comunicaci\u00f3n queda interrumpida sin remedio. Pues en realidad ni siquiera se piensa nada. El ejemplo m\u00e1s sencillo es la contradicci\u00f3n l\u00f3gica. Consideremos esta frase, gramaticalmente correcta pero funesta en l\u00f3gica: ma\u00f1ana vendr\u00e9 y ma\u00f1ana no vendr\u00e9. El que la oye no sabe a qu\u00e9 atenerse. Pues lo que dice la frase es algo en s\u00ed mismo imposible, que vendr\u00e1 y que no vendr\u00e1. Una contradicci\u00f3n interrumpe el lenguaje, porque la realidad que denota es justamente algo imposible, algo que no puede darse en la realidad.<\/p>\n<p>Tan asombrados quedaron los fil\u00f3sofos griegos cuando se dieron cuenta del enorme alcance de una contradicci\u00f3n l\u00f3gica, que se preguntaron si eso ser\u00eda una peculiaridad curiosa del idioma griego. Enseguida comprobaron que en persa y en fenicio, las lenguas que ten\u00edan m\u00e1s cerca, ocurr\u00eda lo mismo. Las gram\u00e1ticas de las diferentes lenguas podr\u00e1n ser distintas. En espa\u00f1ol usamos el verbo auxiliar haber, pero en ruso hay dos palabras diferentes para comer y para haber comido. No usan el verbo auxiliar haber. Ahora bien, las leyes l\u00f3gicas son las mismas en ruso y en espa\u00f1ol, y en todas las lenguas, da igual que empleen en la escritura consonantes y vocales como nosotros, consonantes s\u00f3lo como en el antiguo hebreo, jerogl\u00edficos o dibujos como los antiguos egipcios, o que no haya escritura en absoluto, como ocurri\u00f3 al principio de la historia humana. Pues las leyes l\u00f3gicas, incluso antes de gobernar el lenguaje, gobiernan el pensamiento mismo. Todos pensamos bajo las mismas leyes l\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Gracias a que de un modo u otro, sabiendo m\u00e1s o menos gram\u00e1tica, a todos nos ense\u00f1an al menos a hablar y escribir de forma que evitemos ordinariamente las contradicciones, podemos hacernos entender y tomar parte en la vida social. S\u00f3lo de vez en cuando caemos en una contradicci\u00f3n l\u00f3gica, e inmediatamente nuestro interlocutor nos descalifica con la peor de las acusaciones: te est\u00e1s contradiciendo, por tanto no tienes raz\u00f3n. Tratemos, pues, de profundizar un poco m\u00e1s en esta fundamental cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><em><strong>Palabras materiales y formales<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Una contradicci\u00f3n se formaliza por A<strong>&amp;<\/strong>-A, donde A est\u00e1 por cualquier frase, como ma\u00f1ana vendr\u00e9 en el ejemplo anterior. El s\u00edmbolo <strong>&amp;<\/strong> est\u00e1 por la conjunci\u00f3n copulativa y en espa\u00f1ol (<em>and<\/em> en ingl\u00e9s, et en franc\u00e9s, e en italiano, etc). El s\u00edmbolo &#8211; est\u00e1 por el negador l\u00f3gico (no en espa\u00f1ol, <em>nein <\/em>en alem\u00e1n, <em>niet <\/em>en ruso, etc). No hay que confundirlo con el s\u00edmbolo aritm\u00e9tico menos, aunque ambos se representen con el mismo trazo horizontal.<\/p>\n<p>En un idioma cualquiera puede faltar una palabra material, o sea, que designe alguna cosa, acci\u00f3n o situaci\u00f3n. Por ejemplo, en ruso no se distingue entre pi\u00e9 y pierna. Hay una sola palabra para dos realidades, que en la mayor\u00eda de los idiomas se denotan con palabras distintas. A pesar de eso los rusos no se confunden, pues el contexto o la entonaci\u00f3n aclaran de qu\u00e9 est\u00e1n hablando. Pero lo que no puede faltar en ning\u00fan idioma del mundo son las palabras formales, como el negador l\u00f3gico no o la conjunci\u00f3n copulativa y. Estas dos palabras no designan ninguna realidad, sino que con ellas manipulamos las palabras materiales o las frases. Por eso en las contradicciones esto es un vaso y esto no es vaso, rojo y no rojo, o en general A<strong>&amp;<\/strong>-A, siempre aparecen no e y.<\/p>\n<p><em>S<\/em>in palabras formales no habr\u00eda lenguaje, no habr\u00eda siquiera pensamiento. Ana Sullivan, mediante golpes en la mano y otros recursos t\u00e1ctiles fue creando palabras materiales para Helen Keller. Digamos, por ejemplo, que rojo era dos apretones en el dedo me\u00f1ique y uno en el pulgar. Lo que Ana no ense\u00f1\u00f3 a Helen fue ni el negador l\u00f3gico ni la conjunci\u00f3n copulativa. Estas dos palabras formales las ten\u00eda Helen ya en su cabeza. Por eso pose\u00eda una mente pensante. Antes de disponer de palabra material alguna, Helen pose\u00eda ya pensamiento sin lenguaje. Con sus percepciones o sensaciones internas pod\u00eda construir en su interior la frase mi dolor de cabeza no el mismo que mi dolor de est\u00f3mago. Aunque no llamase a sus sensaciones dolorosas de esa manera, sabr\u00eda perfectamente que una sensaci\u00f3n no era la otra (negador). Y con mala suerte para ella, tambi\u00e9n sabr\u00eda que estaba sufriendo ambos dolores a la vez (conjunci\u00f3n copulativa).<\/p>\n<p><em>S<\/em>e ha tardado mucho tiempo antes de caer en la cuenta de que en el lenguaje hay palabras materiales y formales. Por ejemplo, Swift imagina a Gulliver en un pa\u00eds donde a\u00fan no hab\u00edan inventado las palabras materiales. En vez de vaca ten\u00edan que exhibir el animal; en vez de bebo ten\u00edan que hacerlo. Y as\u00ed con todo. Cada mes hab\u00eda una feria para hablar y era preciso llevar en un carro todos los objetos sobre los que quer\u00edan conversar. Una conversaci\u00f3n de diez minutos era tan extenuante que hab\u00eda que estar en cama una semana entera para reponerse del esfuerzo.<\/p>\n<p>La iron\u00eda de Swift es muy profunda. Nos hace ver que todos llevamos un mundo entero encima y que adem\u00e1s no pesa nada. Podemos hablar del sol incluso de noche, lo que no pod\u00edan hacer los de aquel pa\u00eds. Llevamos en la memoria la palabra material sol, que desde luego no pesa nada comparada con el astro rey. Pero a Swift le falt\u00f3 a\u00f1adir que las palabras formales no hab\u00eda que llevarlas en el carro. Todo el mundo las ten\u00eda ya en su cabeza. A\u00f1adamos, en descargo de Swift, que en su tiempo no se hab\u00eda descubierto a\u00fan la diferencia entre palabras materiales y formales.<\/p>\n<p><em><strong>La puerta del lenguaje<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Ser\u00eda m\u00e1s exacto decir puerta del pensamiento, pues ya dijimos que el lenguaje es s\u00f3lo la exteriorizaci\u00f3n del pensamiento para su transmisi\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Las palabras formales, que son muy pocas, se llaman tambi\u00e9n operadores l\u00f3gicos, dado que se usan para manipular las palabras materiales u operar con ellas. Pues bien, el primero de los operadores es el negador l\u00f3gico. Por eso merece ser denominado puerta del lenguaje.<\/p>\n<p>Ahora se suele hablar del lenguaje de los animales, de las abejas, los delfines, etc. Emiten sonidos o se\u00f1ales, que transmiten informaci\u00f3n a otros animales de su especie. Pero eso no es lenguaje, pues los animales carecen de operadores l\u00f3gicos, empezando por el primero de ellos, el negador.<\/p>\n<p>Todos hemos observado la reacci\u00f3n de un perrito faldero, cuando sus amos le dejan solo en casa. Ladra lastimeramente. Tanto que el vecino que oye los ladridos se entera de lo que pasa. Y cuando vuelven los amos, los ladridos son inconfundiblemente alegres. Tambi\u00e9n transmiten informaci\u00f3n al vecino y \u00e9ste se entera de lo que ocurre. Pero lo que no puede hacer el perrito es manejar el negador. No puede ladrar triste cuando vuelven sus amos, o alegre cuando le dejan solo. No puede mentir, ni dice verdad cuando ladra como corresponde a la situaci\u00f3n en que est\u00e1. No dice nada y no piensa nada. Sus ladridos no constituyen un verdadero lenguaje, pues no posee ni tan siquiera el negador l\u00f3gico. Simplemente responde a los est\u00edmulos que recibe.<\/p>\n<p>El perrito, como todos los animales, e incluso nuestro cuerpo, pertenece a lo que llamamos mundo de la naturaleza causal. Todo en ese mundo obedece al determinismo causal. Las mismas causas, en las mismas condiciones, producen siempre los mismos efectos. No existe en ese mundo un poder, energ\u00eda, capacidad, o como queramos decirlo, de actuar con independencia de las causas que le influyen. La capacidad de decir s\u00ed o no, de manejar el negador l\u00f3gico, marca justamente la frontera entre el mundo de la naturaleza y el mundo superior del esp\u00edritu. El ser humano, dotado de esp\u00edritu, es capaz de decir esto es un vaso o decir esto es no es un vaso, tenga o no tenga un vaso en la mano. Y por eso puede formar la contradicci\u00f3n ya aludida. Puede pensar, hablar y escribir, escuchar y leer. Justo lo que no puede hacer ning\u00fan ente del mundo de la naturaleza causal. Por eso la noci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica de libertad es la independencia respecto a los condicionamientos o determinismos que vienen del mundo de la naturaleza causal. S\u00f3lo el esp\u00edritu humano es li<em>bre en este sentido. Es libre porque usa el negador l\u00f3gico.<\/em><\/p>\n<p>En realidad, el operador es doble: afirmador-negador. El lenguaje ordinario, creado por la gente corriente, sin ninguna noci\u00f3n previa ni de l\u00f3gica ni de la gram\u00e1tica, busca siempre la econom\u00eda, el ahorro de tiempo, decir algo con el menor n\u00famero posible de palabras. Por eso en todos los lenguajes del mundo se omite el afirmador s\u00ed. Se da por sobreentendido. Ha costado muchos siglos darnos cuenta de este detalle. Cualquier frase afirmativa lleva impl\u00edcito el afirmador. En cambio, nunca se omite el negador, ni se le da por sobreentendido.<\/p>\n<p>Pero si queremos ser rigurosos, la frase esto es un vaso deber\u00eda escribirse as\u00ed: (esto es un vaso) s\u00ed. Encerrar\u00edamos entre par\u00e9ntesis la parte material de la frase para distinguirla del operador. Igualmente en la frase esto no es un vaso no pondr\u00edamos el negador en cualquier sitio, sino fuera de la parte material: (esto es un vaso) no.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, incluso en las frases m\u00e1s sencillas y elementales del lenguaje est\u00e1 presente el afirmador-negador. Es la puerta de lenguaje.<\/p>\n<p>Justo por eso, los l\u00f3gicos introdujeron los llamados valores de verdad. La frase (esto es un vaso) s\u00ed es verdadera si quien la pronuncia tiene un vaso en la mano, y falsa si no lo tiene. Lo mismo que la frase (esto es un vaso) no es falsa si lo tiene, y verdadera si no lo tiene. En la versi\u00f3n avanzada de esta primera lecci\u00f3n se expone este extremo de modo m\u00e1s riguroso y formalizado.<\/p>\n<p><em><strong>Valideces<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Con el negador y la conjunci\u00f3n copulativa construimos la contradicci\u00f3n, que se formaliza por A <strong>&amp;<\/strong> -A. Esta es la contradicci\u00f3n m\u00e1s sencilla posible. Pero hay un n\u00famero ilimitado de f\u00f3rmulas contradictorias. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 realidad se corresponde con una contradicci\u00f3n o qu\u00e9 denota una contradicci\u00f3n? La respuesta es terminante: nada. No puede existir, o tener realidad, algo contradictorio. Esta es la primera correspondencia que podemos establecer entre <strong><em>logos<\/em> <\/strong>y <strong><em>esse<\/em><\/strong>. Pues igual que se utiliza la palabra griega logos para referirnos al pensamiento o al lenguaje, tambi\u00e9n es costumbre usar la palabra latina <em>esse<\/em> para mencionar todo lo que hay, lo que existe, lo que se da, en la acepci\u00f3n m\u00e1s amplia y general de estas expresiones. En castellano decimos, el ser o el existir. Pero empleemos <em>esse<\/em> para mayor claridad. De momento sabemos esto, que no es poco: lo contradictorio no existe ni puede existir. En rigor, no existe porque ni siquiera puede existir.<\/p>\n<p>Tras la contradicci\u00f3n examinemos la noci\u00f3n de Validez. Entra en juego un nuevo operador l\u00f3gico, que se representa por <strong>\u00da<\/strong>, y corresponde en el lenguaje ordinario a la conjunci\u00f3n o. Ejemplos de validez son o son las cinco o no son las cinco; esto es verde o no es verde, etc. Formalizando, tenemos A <strong>\u00da<\/strong> -A, donde A est\u00e1, como antes, por una frase cualquiera. Tambi\u00e9n hay un n\u00famero ilimitado de valideces, pero \u00e9sta es la m\u00e1s sencilla posible.<\/p>\n<p>Nos puede parecer una tonter\u00eda decir o Fulano est\u00e1 en casa o Fulano no est\u00e1 en casa, o cosas parecidas. Enseguida pensamos que son verdades de Perogrullo. Pero no nos damos cuenta de la enorme transcendencia l\u00f3gica que se esconde detr\u00e1s de esta aparente tonter\u00eda. Pues de la misma manera que si alguien dice una contradicci\u00f3n, sabemos que lo que dice no puede ser verdad, o que ninguna realidad puede corresponder a lo que dice, lo mismo pasa con la validez, s\u00f3lo que en sentido inverso. Si alguien dice o escribe una validez, enuncia por fuerza una verdad, el mundo es tal como \u00e9l dice. En efecto, Fulano no puede estar a la vez en su casa y fuera de ella. O est\u00e1 en ella o fuera de ella. Eso es un hecho de este mundo. Tiene que haber algo que exista y est\u00e9 en correspondencia con cualquier validez. Frente a una validez nunca puede estar la nada o la inexistencia.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, de la misma manera que lo mentado en una contradicci\u00f3n no s\u00f3lo no existe, sino que no puede existir, igual pasa con una validez, s\u00f3lo que en sentido inverso. No s\u00f3lo ocurre que lo dicho por la validez existe, sino que no puede no existir. La introducci\u00f3n de la palabra puede es decisiva. Podemos afirmar que algo no existe, pero podr\u00eda existir. No est\u00e1 lloviendo ahora, pero podr\u00eda llover ma\u00f1ana. Sabemos que con una contradicci\u00f3n afirmamos mucho m\u00e1s: que no puede existir y por eso no existe. No puede existir es una afirmaci\u00f3n mucho m\u00e1s potente que no existe. Pues bien, lo mismo ocurre con una validez. No puede no existir es una afirmaci\u00f3n mucho m\u00e1s fuerte que existe.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo. Las valideces se cumplen en todo mundo posible. Se cumplen desde luego en nuestro mundo, pero si existiera por ah\u00ed otro cosmos distinto del nuestro, tambi\u00e9n en \u00e9l se cumplir\u00eda algo es as\u00ed o no es as\u00ed.<\/p>\n<p>Demos un paso adelante, que quiz\u00e1 no se entienda bien de entrada, pero que al menos haga pensar. Lo proponemos como un acertijo. Supongamos que nuestro cosmos es el \u00fanico que existe. No hay m\u00e1s mundos por ah\u00ed. Con la imaginaci\u00f3n nos situamos antes del Big Bang. Parece entonces que no existir\u00eda nada, absolutamente nada. Y nos preguntamos: c\u00f3mo podr\u00eda ser entonces verdadera la frase algo es as\u00ed o no es as\u00ed. Porque si antes del Big Bang no existe nada, absolutamente nada, la frase ser\u00eda falsa, no habr\u00eda realidad alguna que correspondiera a algo es as\u00ed o no es as\u00ed. Pero igual que las contradicciones son siempre falsas, las valideces tienen que ser siempre verdaderas. \u00bfC\u00f3mo se explica esto? Dejemos la pregunta sin contestar, pues se trata ahora de que el lector quede intrigado y estimulado a buscar la respuesta por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><em><strong>Consistencias<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Los griegos descubrieron muchas valideces y las consideraron como leyes l\u00f3gicas. En realidad las contradicciones y las consistencias, que veremos ahora, son tambi\u00e9n leyes l\u00f3gicas. Pero a griegos y medievales les llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre todo que un razonamiento, que se formalice en una validez, lleva a una certeza, y por esta palabra entendemos una verdad absoluta y definitiva, algo que no puede ser de otra manera. Por ejemplo, los silogismos de Arist\u00f3teles. Todos los hombres son mortales; todos los abogados son hombres; luego todos los abogados son mortales. Los medievales encontraron muchas otras valideces. Por ejemplo, el llamado <em>modus tollens<\/em>: si un coche anda es que tiene gasolina; es as\u00ed que este coche no tiene gasolina; luego no anda.<\/p>\n<p>Puede pensarse que nuestro saber no avanza mucho con estas verdades de Perogrullo. Pero la L\u00f3gica hay que verla en su conjunto, como un todo. Y entonces, aparte de las valideces, tambi\u00e9n incluimos contradicciones y consistencias. Los razonamientos contradictorios no sirven para nada. Pero los razonamientos formalizables en consistencias tienen enorme importancia. Se trata de los razonamientos que hacemos constantemente en el lenguaje ordinario. Incluso las matem\u00e1ticas -salvo la suma-resta- se reducir\u00eda a consistencias, si las pudi\u00e9ramos formalizar adecuadamente. Con consistencias no llegamos a certezas, pero s\u00ed a verdades que funcionan. Hasta construimos m\u00e1quinas que funcionan y est\u00e1n basadas en matem\u00e1ticas no formalizables en valideces. Por tanto, los tres tipos de f\u00f3rmulas -contradicciones, valideces, consistencias- forman un bloque; est\u00e1n interrelacionados. Y as\u00ed hay que considerar el conjunto de las leyes l\u00f3gicas, como un todo.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo descubrimiento se logr\u00f3 cuando a finales del siglo XIX dos matem\u00e1ticos, uno alem\u00e1n, Gottlob Frege, y otro italiano, Giuseppe Peano, de modo independiente, formalizaron la L\u00f3gica en un c\u00e1lculo, y entonces se vio que todas las f\u00f3rmulas l\u00f3gicas formaban un bloque, un todo. Como eran matem\u00e1ticos, les sorprendi\u00f3 mucho que este nuevo c\u00e1lculo (una aproximaci\u00f3n al cual se encuentra en la versi\u00f3n avanzada de esta sesi\u00f3n 1\u00aa) era mucho m\u00e1s exacto y riguroso que los c\u00e1lculos matem\u00e1ticos a los que estaban acostumbrados. El \u00fanico c\u00e1lculo matem\u00e1tico equiparable en rigor al c\u00e1lculo l\u00f3gico es la suma-resta. Pues en la multiplicaci\u00f3n-divisi\u00f3n aparece ya el molesto agujero de la divisi\u00f3n por cero. No digamos ya en las matem\u00e1ticas superiores. Pero en el c\u00e1lculo l\u00f3gico no hay agujeros ni ambig\u00fcedades. Curiosamente el dicho esto es as\u00ed como dos y dos son cuatro se toma en casi todos los idiomas del mundo como paradigma de la certeza o verdad absoluta. Pero la misma verdad de la suma-resta descansa sobre la verdad previa del c\u00e1lculo l\u00f3gico de Frege y Peano.<\/p>\n<p>Dicho esto, tratemos de completar el cuadro de la L\u00f3gica con las consistencias. Aparece un nuevo s\u00edmbolo llamado implicador, y que se expresa por una flecha \u00ae. En lenguaje vulgar se traduce por si&#8230;..entonces. Por ejemplo A \u00ae B, formalizar\u00eda la frase si llueve, entonces el suelo se moja, donde A est\u00e1 por llueve y B por el suelo se moja. Pero aqu\u00ed entran dos letras y nos interesa una sola, para guardar el paralelismo con contradicciones y valideces y usar la consistencia m\u00e1s sencilla posible. O sea, nos interesa saber qu\u00e9 significa la f\u00f3rmula A \u00ae -A.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed nos encontramos con otro importante avance. Ya hemos dicho que en la realidad denotada en \u00faltimo an\u00e1lisis por contradicciones y valideces aparece la palabra puede. Contradictorio es lo que no puede ser. V\u00e1lido es lo que no puede no ser. Pero ahora ocurre que esta consistencia s\u00f3lo tiene sentido con la palabra puede. Si hablamos de lo que ya hay, sin usar puede, resultar\u00eda un absurdo como si llueve, entonces no llueve. O bien si esto es amarillo, entonces no es amarillo. Lo llamamos absurdo porque no se trata en rigor de una contradicci\u00f3n estricta, que exigir\u00eda el s\u00edmbolo &amp;. Pero con el s\u00edmbolo \u00ae resulta algo incomprensible y muy cercano a lo contradictorio.<\/p>\n<p>Ahora bien, si introducimos la palabra clave puede, entonces desaparece el absurdo. Resulta la frase si puede llover, entonces puede no llover. O si esta pared puede pintarse de gris, entonces puede pintarse de no gris. Esta consistencia denota el hecho de que llover, o pintar de gris, no es una necesidad, y menos a\u00fan una imposibilidad, sino exactamente una posibilidad. O sea, lo que se corresponde en la realidad con A \u00ae -A es exactamente puede ser y puede no ser. Las consistencias tienen como correlato real lo posible, las posibilidades.<\/p>\n<p>Un error muy corriente, incluso entre los mejores fil\u00f3sofos, es no incluir las posibilidades, dentro de la palabra <em>esse<\/em>, que ya contrapusimos a logos. Pues las posibilidades tambi\u00e9n existen, son, est\u00e1n ah\u00ed, se dan, o como queramos decirlo. Si compro un d\u00e9cimo, existe la posibilidad de que me toque el gordo, y si no lo compro tal posibilidad no existe. Si compro el d\u00e9cimo y digo que no tengo ninguna posibilidad de que me toque el gordo, eso es una falsedad. Y si digo que tengo alguna posibilidad de que me toque, eso es una verdad. A estos efectos las posibilidades, funcionan igual que las realidades de hecho o las cosas actuales.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed al final. Escribimos esse con min\u00fascula porque Esse con may\u00fascula se usa para Dios o el Ser Necesario. Pero lo importante ahora es que, si incluimos lo que puede ser (y por tanto tambi\u00e9n puede no ser) dentro de la noci\u00f3n m\u00e1s general o amplia de esse, llegamos esta triple correspondencia.<\/p>\n<p><em><strong>Logos frente a esse.<\/strong> \u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 <strong>logos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong> <strong>esse<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 A&amp;-A\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 Contradicci\u00f3n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.Imposibilidad (no puede ser)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 A\u00da-A\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 Validez&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;Necesidad (no puede no ser)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 A\u00ae-A\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 Consistencia&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;Posibilidad (puede ser y puede no ser)<\/em><\/p>\n<p>N\u00f3tese que est\u00e1n comprendidas las cuatro combinaciones posibles con \u00a0 no y puede. Las leyes l\u00f3gicas dominan nuestro pensamiento y nuestro lenguaje precisamente porque a la base de todo encontramos esta triple correspondencia entre <em>logos<\/em> y <em>esse<\/em>. Dicho de otro modo, el lenguaje m\u00e1s esencial y radical de todos, las tres palabras elementales de la L\u00f3gica -contradicci\u00f3n, validez y consistencia- tienen delante las tres realidades tambi\u00e9n m\u00e1s esenciales y radicales de todas, lo imposible, lo necesario, lo posible.<\/p>\n<p><em><strong>Otra vez el primero de los valores<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Empezamos esta lecci\u00f3n afirmando que existe la L\u00f3gica, y sobre todo que ha sido formalizada, aunque casi nadie se haya enterado. El descubrimiento de Frege y Peano tiene much\u00edsima m\u00e1s importancia para la historia intelectual de la humanidad que la que puedan tener las aportaciones de Newton o Einstein, el descubrimiento de los \u00e1cidos nucleicos o del genoma humano, el l\u00e1ser, los ordenadores, o la cosmolog\u00eda de Huble y el telescopio del mismo nombre. Todo esto es sin duda util\u00edsimo para mejorar la vida humana. Pero no tendr\u00eda mucha importancia para el muchacho que fue a ver al Dr. Fausto, si lo que intentaba sobre todo era encontrar nada menos que la Verdad.<\/p>\n<p>Dijimos que el primero de los valores era el valor de la Verdad. Pero presentamos de modo parcial o insuficiente esa verdad. Hablamos s\u00f3lo de la verdad formal de las leyes de la L\u00f3gica, en cuanto condici\u00f3n necesaria para el lenguaje y el pensamiento. Eso ya es mucho, desde luego. Es ya topar con el Absoluto. Pero cabe dar un paso adelante a\u00fan m\u00e1s significativo y trascendente. Ya dejamos caer que la palabra verdad la entendemos habitualmente como correspondencia entre lo que se dice o se piensa y lo que hay, como correspondencia por tanto entre <em>logos y esse.<\/em> Se habla entonces de verdad material (<em>adaequatio mentis ad rem<\/em>, dec\u00edan los medievales). Pues bien, ahora estamos ante este nuevo valor de la Verdad as\u00ed entendido. Esta Verdad material fundamenta no s\u00f3lo todo lo que se puede pensar, como ocurr\u00eda con la Verdad formal de la L\u00f3gica, sino adem\u00e1s todo lo que puede ser o existir.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la mejor manera de apreciar el alcance este valor de la Verdad, del que ahora hablamos, consista en darse cuenta de con este lenguaje esencial no se puede mentir. Cada una de sus tres palabras -contradicciones, valideces, consistencias- denota, designa, significa, tiene como correlato, se corresponde, o como queramos decirlo, con una y s\u00f3lo una de las tres realidades b\u00e1sicas -imposibilidad, necesidad, posibilidad-. En nuestro lenguaje ordinario podemos mentir, porque hablamos de lo que hay o no hay. Pero en el lenguaje m\u00e1s esencial o radical de la L\u00f3gica se habla, no ya de lo que hay o no hay, sino de algo mucho m\u00e1s profundo. Se habla de lo que puede, o no puede, existir o no existir. Y aqu\u00ed ya no cabe mentira o error alguno. Por eso se trata del valor de la Verdad. Y por eso es el primero de todos los valores. Es un Absoluto a\u00fan m\u00e1s profundo y radical que la f\u00e9rrea correcci\u00f3n formal del c\u00e1lculo l\u00f3gico. S\u00f3lo en este momento alcanzamos simult\u00e1neamente el fundamento \u00faltimo del ser y del pensar, del <em>esse<\/em> y del <em>logos<\/em>.<\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><a href=\"https:\/\/axiologia.es\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"63\" height=\"43\" src=\"https:\/\/axiologia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image002-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-303\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 PRIMERA SESI\u00d3N &#8211; PARTE II EL VALOR DE LA VERDAD. El primero de los valores. Todo el mundo tiene en la cabeza una cierta idea de los valores. 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